
¿Quiénes son los que llevan la “carga” más pesada? Claro, ¡tus pies! Ellos son los que soportan todo el peso de tu cuerpo, además del baile, de los zapatos apretados y los tacones altos. Por ello, se merecen lo mejor.
Por dentro…
- En ocasiones, el cansancio de nuestros piecitos es tal que nos cuesta mucho trabajo dormir, por ello te sugerimos que antes de irte a la cama tomes un vaso de leche tibia endulzada con miel, esto hará que duermas como bebé. Por otro lado, es conveniente que incluyas en tu dieta el ajo y el jengibre, ya que ambas plantas estimulan la circulación y disminuyen la viscosidad de la sangre (más vale prevenir la aparición de las dolorosas várices).
Por fuera…
- Hierve un litro de agua con un puño de romero. Deja que enfríe un poco y aplica sobre tus pies compresas empapadas en esta solución.
Ponte en circulación…
- Siéntate derecha y coloca una pequeña pelotita (de preferencia de ping pong) bajo la planta de tu pie. Trata de moverla suavemente de adelante hacia atrás varias veces. Repítelo con el otro pie. Esto, aparte de descansar tus pies, contribuirá a mejorar la circulación.
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Protege tus pies del frio.
Si eres de las mujeres que siempre se quejan de que traen los pies frios, debes de tomar en cuenta que no solo esta provocando un malestar, si no que puedes afectar la piel.
Ya que estamos en pleno invierno y para que tus pies no padezcan las inclemencias del frío, pues la piel se cuartea y se pone áspera, para que eso no sucedad te recomendamos la siguiente receta.
Hierve unos pétalos de rosa con un poco de azúcar hasta que se forme una especie de mermelada y espera a que se enfríe para agregarle un poco de miel, revuelve todo muy bien.
Ya que tengas esta preparación, aplícala sobre tus pies, previamente lavados con agua de manzanilla, deja actuar por 15 minutos y enjuaga con abundante agua; finalmente, sécalos muy bien.
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Pies sanos y bonitos.
Aquí te damos la solución a los problemas más comunes de los pies para que ¡no los escondas!
Problema: Callos
Aparecen por la fricción de la piel al usar zapatos muy ajustados. Causan inflamación y son muy dolorosos.
Soluciónalo: Sumerge los pies en agua caliente con un poco de sal y jabón líquido. Déjalos durante 15 minutos y luego sécalos perfectamente Aplica una buena cantidad de crema con vitamina E o, para mejores resultados, abre una cápsula de vitamina E y aplícala sobre el callo, espera un poco a que la absorba y talla suavemente la callosidad con una lima que tenga piedra pómez.
Problema: Mal olor
El hecho de que los pies tengan un olor desagradable no siempre se debe a un mal aseo personal. Éste también puede ser por una sudoración excesiva debido al clima, los nervios, el ejercicio o a infecciones.
Soluciónalo: Para que no huyan a tu paso, usa desodorante que ayuden a bloquear la transpiración, de preferencia, en aerosol. También puedes poner dos bolsitas de té negro en dos litros de agua caliente, esperar a que se enfríe y luego sumergir los pies durante 15 minutos. Si lo haces todas las noches, pronto notarás una mejoría. El té negro es un astringente natural que ayuda a controlar a las glándulas que producen el sudor.
Problema: Resequedad
Esto se debe a que la piel, al no estar protegida por medias o calcetines, pierde humedad más rápido, y si no la hidratas seguido, se vuelve áspera y rasposa.
Soluciónalo: Empapa una bolita de algodón en aceite de oliva y pásala por los talones y demás partes resecas todas las noches. Cuando haya penetrado bien el aceite en la piel, usa una piedra pómez. Ponte unos calcetines y ¡a dormir!
Problema: Ampollas
Las ampollas son lesiones en la piel que se llenan de agua, y que ocurren cuando los pies rozan con algo durante mucho tiempo, por ejemplo, cuando estrenas zapatos.
Soluciónalo: Nunca revientes una ampolla, ya que puedes provocar una infección. Aunque te duela mucho al principio, si la dejas secar por sí sola, se desprenderá en unos días. Para evitar el ardor, ponte un curita sobre la ampolla, pero con un hoyo en el centro, para que respire la herida y cierre. Si la ampolla se revienta accidentalmente, recorta la piel suelta con mucho cuidado. Lava la superficie dos veces al día con un jabón antibacteriano.
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También tus pies hablan de ti.
Son el sostén de tu cuerpo y te sirven para caminar, correr y hacer muchas otras actividades; pero más allá de eso, tus pies también pueden ayudarte a saber mejor quién eres.
Pies helénicos
- ¿Cómo son? Sin callos ni juanetes y con buen olor.
- ¿Cómo eres? Tienes facilidad para conseguir todo lo que te propones; eres de personalidad despreocupada y piensas siempre primero en ti. Es posible que tengas interés en el modelaje, la actuación y el mundo artístico en general.
Pies tipo egipcio
- ¿Cómo son? Los dedos índices son más grandes que los pulgares.
- ¿Cómo eres? Eres muy inteligente y te interesa todo lo relacionado con las humanidades y el esoterismo.
Pies de tamal
- ¿Cómo son? Cuadrados, pequeños, con dedos parejos y un empeine grueso.
- ¿Cómo eres? Eres una chica llena de vida y energía.
Pies tipo oriental
- ¿Cómo son? Pequeños y cuadrados, muy similares a los de las muñecas.
- ¿Cómo eres? Posees una gran mente, aunque no te decides a crecer y te avergüenzas si alguien te reconoce tu talento e inteligencia.
Pies de mago
- ¿Cómo son? Los dedos son delgados en el tronco y gordos en la punta.
- ¿Cómo eres? Eres voluble y al mismo tiempo de carácter fuerte, cambias constantemente y eso a veces descontrola a quienes te rodean.
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¿Sufres de tus pies en verano?
Rozaduras, hinchazón, sequedad… No es un panorama muy halagüeño, pero lo cierto es que muchas personas padecen esos síntomas en sus pies en los meses de verano. Y, si los pies están mal, la persona no puede sentirse bien. Los problemas que padecen en verano son variados, pero todos pueden tener una solución inmediata que los alivie en la medida de lo posible. Te damos las claves.
- ¡Me arden! Debes disfrutar de un pediluvio que alivie la congestión y refresque los pies, aplicando después una crema con algún agente refrescante como el mentol.
- ¡Qué sequedad! Debes ser constante en tres pasos diarios: limar, exfoliar e hidratar. Usa una lima específica para las zonas más gruesas, una exfoliante para todo el conjunto del pie y una crema que, a ser posible, debes aplicar tanto por la mañana como por la noche.
- ¿Y las durezas? No intentes eliminarlas de la noche a la mañana. Es conveniente acudir a un podólogo que elimine la piel muerta sin dañar el tejido sano. Posteriormente, es importante mantener un cuidado continuo de estas zonas hiperqueratósicas para evitar que se vuelvan a formar.
- Muy hinchados. Sumérgelos en un baño de agua fría con sal o, aún mejor, alterna baños de agua fría y caliente para reactivar la circulación. Extiende un producto refrescante y pon los pies en alto (a una altura superior a la del corazón) para mejorar el riego sanguíneo.






