
El verano, esa estación cuya llegada todos esperamos, no sólo trae consigo las merecidas vacaciones, cuerpos bronceados, noches más largas y diversión casi asegurada. Junto a estas buenas noticias, existen algunos compañeros de viaje ligados al verano que no siempre son tan bien recibidos. Uno de ellos son las diarreas, que suelen cebarse muy especialmente con los más pequeños.
Así, esta dolencia tan veraniega adquiere una importancia significativa por dos razones: la deshidratación que comporta y la frecuencia con la que afecta a los niños. Se caracteriza por la evacuación frecuente de heces líquidas, que se asocia con la pérdida excesiva de líquidos y electrolitos, en especial sodio y potasio.
La diarrea infecciosa, que puede ser de origen parasitario, bacteriano o vírico, viene siempre acompañada de deshidratación, cuya gravedad dependerá de cada caso en particular.
En los países desarrollados, la vírica es la más frecuente, seguida por la bacteriana. Ambas tienen un importante grado de estacionalidad, siendo mucho más habituales en épocas de calor y especialmente en verano, afectando especialmente a los niños que conviven con otros niños por la facilidad de su contagio (guarderías, campamentos…).
Para prevenirlas, es importante mantener una higiene escrupulosa en la manipulación de los alimentos, así como asegurar una rápida refrigeración, intentando que no estén demasiado tiempo a temperatura ambiente. Si no se ha podido evitar, es fundamental reponer las sustancias perdidas, rehidratando el cuerpo e incorporando, progresivamente, una dieta astringente y blanda.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda, además, que durante el tratamiento de la diarrea, especialmente en niños, se sustituya la leche por otra fermentada con bacterias probióticas, que tiene la capacidad de prevenir y acortar el tiempo de la diarrea, ayuda a restablecer la adecuada nutrición y se tolera mejor que la leche.
Si los síntomas no remiten, aparecieran episodios de fiebre, vómitos constantes y siempre que el niño sea menor de tres años (por su mayor peligro de deshidratación) es importante acudir al médico para que valore el caso.
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Niños que duermen durante el día y se muestran activos durante la noche, ¿es normal?
La organización del ciclo vigilia- sueño se realiza durante los primeros 6 meses de la vida y está condicionado por factores tanto interiores del niño como exteriores al propio niño. Entre los interiores destaca el papel de una sustancia llamada melatonina que tiene una presencia variable a lo largo del día en la sangre del bebé. Aumenta al final de la tarde con lo que induce al sueño y disminuye por la mañana con lo que se induce la vigilia.
Entre los exteriores destaca la exposición a la luz. La luz, a través de los ojos, va haciendo (también actúan otros actores como la temperatura, horarios…) que, precisamente se establezca este horario de secreción de la melatonina con lo que se favorece el sueño nocturno y la vigilia diurna. Podemos facilitar o empeorar este desarrollo con la exposición o no de los niños a la luz de la calle por la mañana, el establecimiento o no de unos horarios de comidas, paseos… de vida en el niño….
Son casos muy excepcionales los de los niños que no pueden tener a partir de los 6-7 meses de edad una distinción entre el día y la noche (esta situación es muy frecuente en los niños invidentes por la ausencia de influencia de la luz). Lo más frecuente es la ausencia de rutinas adecuadas para facilitar este desarrollo.
Debemos tener en cuenta además que contrariamente al adulto, cuando un niño está falto de sueño se muestra más inquieto y nervioso, más activo y a más cansancio mayor actividad que generalmente acontece por la noche cuando los adultos necesitamos descanso y tranquilidad. El nerviosismo que ocasiona esta situación en los adultos hace que se la transmitamos a los niños con lo que cerramos el círculo vicioso.
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¿Sabes cómo prevenir la obesidad infantil?
Los menús infantiles sobrecargados de grasas saturadas, las estresantes jornadas laborales de los papás (que muchas veces se traducen en incluir en nuestra dieta más productos congelados o platos preparados de lo que nos gustaría) y el sedentarismo, especialmente desde el auge de las videoconsolas e Internet, son algunas de las causas más habituales que influyen en este elevado índice de obesidad.
Problemas para mantener el ritmo en el cole, acoso escolar y hasta tempranos eventos cardiovasculares son algunos de los muchos riesgos que supone para los peques afrontar este tipo de desórdenes, que pueden prevenirse si, en familia, adoptamos hábitos más saludables en nuestro día a día. No se trata de restringir su alimentación, sino de orientarla hacia pautas más equilibradas: la cacareada dieta mediterránea se convierte en el principal factor a tener en cuenta a la hora de organizar el menú de comidas y cenas semanales (donde las proteínas, en forma de carne, pollo y pescado, y las verduras y legumbres, se convierten en las grandes estrellas), escoger un snack para comer entre horas (como unas galletas integrales o una macedonia de frutas) o afrontar un larguísimo día de cole y actividades extraescolares en el momento del desayuno (zumo, leche y cereales son fundamentales para ‘darlo todo’ a lo largo del día).
Comer de todo, evitar el exceso de sales y grasas, conocer el menú del colegio para completarlo en casa, ofrecerles sólo puntualmente ‘caprichos’, como dulces, chuches, refrescos o patatas, hacer algo de actividad física diaria y procurar comer todos juntos en la mesa son algunas de estas pautas básicas, fundamentales para educar a los peques a la hora de sentarse a las mesa, y establecer los hábitos alimenticios que mantendrán durante su vida adulta.
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¿Debes evitar viajes largos durante el embarazo?
Durante el final del embarazo es más incómodo moverse y permanecer sentada durante mucho tiempo.
Por ello, es aconsejable no desplazarse a más de 500 km en automóvil o autobús.
La mejor norma que puedes aplicar es seguir las señales de tu cuerpo. Si el viaje es en coche una buena pauta es no viajar a más de 5 o 6 horas seguidas en el día y es importante parar cada 2 horas para dar un pequeño paseo.
Si el viaje es en avión, recuerda hacer gimnasia moviendo los pies y flexionando las rodillas, aún estando sentada, durante unos cinco o diez minutos por cada hora de vuelo.
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¿Eres una madre estresada?
Para una madre es dificil de escaparse del estres, por eso es importante plantarle cara con ideas, terapias y todo tipo de recursos que permiten llevar una vida más plena y feliz. Por eso aquí te decimos como sobrellevar el estres.
- Respirar hondo. Dedica tan sólo unos minutos diarios a respirar profundamente puede reestablecer la armonía interna, y aliviar el estrés de manera notable.
- Un momento zen. Vive el aquí y ahora, y hazlo con conciencia. Este concepto se aplica a cualquier actividad diaria, hasta la más cotidiana, como cepillarnos los dientes. En vez de hacerlo de forma mecánica, con la cabeza saltando de un pensamiento a otro, prueba a concentrarte en cada movimiento.
- El poder del color. La cromoterapia se define como el uso de los colores para mejorar la salud y reestablecer la armonía del organismo. Puedes hacer algo tan sencillo como sentarse un momento con algo de estos colores ante sí, fijándose en ellos o cerrando los ojos y visualizando objetos de estos tonos.
- Volver al vientre materno. ¿Por qué no disfrutar de una sesión en los nuevos tanques de flotación que comienzan a multiplicarse en España? Consisten en cápsulas donde uno flota en agua enriquecida con sales, siempre a temperatura corporal, acompañadas por música y luz relajantes, imitando la experiencia de calidez e ingravidez que se siente durante la gestación.
- Reequilibrar la energía. El masaje shiatsu se basa en la activación de los meridianos de energía, buscando reequilibrar el organismo. Este masaje se realiza vestido, con el terapeuta recorriendo con los dedos esos canales que, no se pueden ver, sino palpar. Este masaje no es relajante, pero sí lo son sus efectos, ya que mejora el estado general del organismo.
- Yoga, ejercicio para cuerpo y alma. El yoga es una disciplina milenaria que obtiene cada vez más adeptos en todo el mundo basada en una combinación de posturas o asanas que se realizan de forma secuencial, acompañadas por respiraciones, meditación y relajación, lo que permite mejorar tanto la figura como el espíritu. Su práctica es idónea para atacar el estrés, mejorar la flexibilidad, mantener a raya todos los trastornos autoinmunes, potenciar el bienestar y, en general, sentirse sencillamente mejor.






