
La organización del ciclo vigilia- sueño se realiza durante los primeros 6 meses de la vida y está condicionado por factores tanto interiores del niño como exteriores al propio niño. Entre los interiores destaca el papel de una sustancia llamada melatonina que tiene una presencia variable a lo largo del día en la sangre del bebé. Aumenta al final de la tarde con lo que induce al sueño y disminuye por la mañana con lo que se induce la vigilia.
Entre los exteriores destaca la exposición a la luz. La luz, a través de los ojos, va haciendo (también actúan otros actores como la temperatura, horarios…) que, precisamente se establezca este horario de secreción de la melatonina con lo que se favorece el sueño nocturno y la vigilia diurna. Podemos facilitar o empeorar este desarrollo con la exposición o no de los niños a la luz de la calle por la mañana, el establecimiento o no de unos horarios de comidas, paseos… de vida en el niño….
Son casos muy excepcionales los de los niños que no pueden tener a partir de los 6-7 meses de edad una distinción entre el día y la noche (esta situación es muy frecuente en los niños invidentes por la ausencia de influencia de la luz). Lo más frecuente es la ausencia de rutinas adecuadas para facilitar este desarrollo.
Debemos tener en cuenta además que contrariamente al adulto, cuando un niño está falto de sueño se muestra más inquieto y nervioso, más activo y a más cansancio mayor actividad que generalmente acontece por la noche cuando los adultos necesitamos descanso y tranquilidad. El nerviosismo que ocasiona esta situación en los adultos hace que se la transmitamos a los niños con lo que cerramos el círculo vicioso.
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¿Es cierto que los bebés y los niños pueden ser susceptibles de sufrir insomnio?
Es importante reconocer de entrada que con el sueño tenemos dos situaciones en los niños: problemas con el sueño y enfermedades del sueño.
Las primeras son desviaciones de la normalidad que no responden a una enfermedad biológica de base y los segundos son alteraciones derivadas de una enfermedad (física o psíquica). En este sentido, el insomnio infantil es en gran medida un problema con el sueño y no una enfermedad.
El insomnio infantil se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño y esto conlleva consecuencias para el niño y su entorno. Es cada vez más frecuente en nuestras sociedades occidentales, si bien no debe confundirse con las expectativas exageradas de algunos padres respecto a la rapidez en dormirse y la duración del sueño de los niños.
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¿Sabes cómo prevenir la obesidad infantil?
Los menús infantiles sobrecargados de grasas saturadas, las estresantes jornadas laborales de los papás (que muchas veces se traducen en incluir en nuestra dieta más productos congelados o platos preparados de lo que nos gustaría) y el sedentarismo, especialmente desde el auge de las videoconsolas e Internet, son algunas de las causas más habituales que influyen en este elevado índice de obesidad.
Problemas para mantener el ritmo en el cole, acoso escolar y hasta tempranos eventos cardiovasculares son algunos de los muchos riesgos que supone para los peques afrontar este tipo de desórdenes, que pueden prevenirse si, en familia, adoptamos hábitos más saludables en nuestro día a día. No se trata de restringir su alimentación, sino de orientarla hacia pautas más equilibradas: la cacareada dieta mediterránea se convierte en el principal factor a tener en cuenta a la hora de organizar el menú de comidas y cenas semanales (donde las proteínas, en forma de carne, pollo y pescado, y las verduras y legumbres, se convierten en las grandes estrellas), escoger un snack para comer entre horas (como unas galletas integrales o una macedonia de frutas) o afrontar un larguísimo día de cole y actividades extraescolares en el momento del desayuno (zumo, leche y cereales son fundamentales para ‘darlo todo’ a lo largo del día).
Comer de todo, evitar el exceso de sales y grasas, conocer el menú del colegio para completarlo en casa, ofrecerles sólo puntualmente ‘caprichos’, como dulces, chuches, refrescos o patatas, hacer algo de actividad física diaria y procurar comer todos juntos en la mesa son algunas de estas pautas básicas, fundamentales para educar a los peques a la hora de sentarse a las mesa, y establecer los hábitos alimenticios que mantendrán durante su vida adulta.
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Decorando su habitación.
Si la habitación de tus hijos es tan aburrida que alguna vez ellos mismos se han ofrecido voluntarios para pintar las paredes con sus propias herramientas, es hora de darle un aire divertido. Pinta un mural, decora con cenefas, pega papel pintado… ¡Cualquier idea es buena para conseguir un cuarto infantil muy original!
La cunita o la cama, el armario, una mesita para juegos, estanterías, muñecos… parece que cuando diseñaste la habitación de tu bebé pensaste en todos los detalles, ¿verdad? Pero puede que pasaras uno por alto, ¿cuál? ¡Las paredes! Sí, sí, elegiste pintarlas en color azul, rosa, amarillo… Pero ahora, cuando lo miras, te aburre esa idea tan monótona. ¡Pues te damos la solución! Decora los muros de la habitación de tu peque con divertidos dibujos e ilustraciones.

¡Atrévete con un gran mural! Puedes optar por papel pintado o por una pintura realizada a mano por algún diseñador. Esta segunda opción te permite personalizar la habitación de tu hijo con imágenes suyas o familiares.
Si no te atreves con tanto colorido, elige cenefas, vinilos o stickers muy fáciles de colocar y también de cambiar. Cuando te canses o tu hijo vaya creciendo, será más sencillo cambiar la decoración.
¡Ahora la decisión es tuya! Mira con tus niños algunas ideas para decorar las paredes de su cuarto: vinilos, murales a mano, cenefas… ¡

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Consejos a la hora de amamantar a tu bebe.
La mayoría de los profesionales coinciden en la importancia de no ofrecer al niño mamilas ni leche de fórmula, el bebé podría adquirir costumbres que luego dificultarían el agarre del pecho. Las mamilas no se cogen de la misma manera que el pecho de la madre, por eso durante los primeros meses sólo deberemos ofrecerle el pecho de la propia
Cada niño tiene unas necesidades personalizadas, las tomas se darán según la demanda del bebé. Sin embargo, sí es recomendable que durante los primeros 20 días de vida, el bebé realice cerca de 8 tomas al día.
También es importante no limitar el tiempo de las tomas, sólo el niño sabe cuando está satisfecho. Durante los primeros cinco minutos un niño sano y vigoroso succiona el 90% de la leche que tomará. No se recomiendan episodios de succión muy prolongados. En total, si la madre sólo da un pecho, 10-12 minutos; si ofrece los dos, 20 minutos suelen ser suficiente.
La higiene del pecho
De la misma manera que nos lavamos las manos antes de comer, cuando vayamos a amamantar al niño deberemos lavar bien nuestras manos. El pecho no necesita un riguroso ritual de higiene, una ducha diaria y algunos cuidados básicos bastarán para no sufrir molestias y mantener una alimentación sana.
Después de cada toma, cuando nos lavemos los pezones no deberíamos utilizar jabón puesto que puede alterar la secreción natural, producir sequedad y favorecer la aparición de grietas. Se aconseja lavar el pezón con agua hervida, protegerlo después con pezonera (gasa estéril) debajo del sujetador. Y sólo en el caso de que hubiera escoriaciones o “grietas” se utilizará pomada emoliente, previo secado con aire caliente.
A la hora de amamantar a nuestro hijo, la comodidad es un parámetro principal. Una mala posición puede provocar un mal agarre del niño y ello, infinidad de problemas: grietas en el pezón, mala alimentación del niño, pérdida de leche, etc. La postura ideal es con la madre sentada, manteniendo al niño algo incorporado y ofreciéndole la areola y el pezón haciendo pinza entre los dedos índice y medio de la mano contra lateral.
Esta posición requiere que la madre mantenga la espalda recta y las rodillas ligeramente levantadas. Su antebrazo, y no el vértice del codo, servirá de apoyo para la cabeza del bebé y también sería conveniente sujetar el culito del bebé además de su espalda.
Al terminar la toma, se recomienda incorporar al niño, apoyando la cara de éste sobre el hombro de la madre y darle unos golpecitos en la espalda para facilitar el eructo. Luego, dejarlo tranquilo en la cuna.
Junto a la importancia de lo anterior, podríamos incluir otros cuidados adicionales muy ligados a la nutrición. Una madre debe seguir una vida activa, con alimentación variada y completa. Se aconseja beber medio litro de leche diaria (= 2 vasos). Suprimir alimentos que den mal sabor a la leche como los espárragos, cebollas y alimentos picantes. Así como el alcohol, el café y el té, que deberán tomarse con extrema moderación. El consumo de tabaco es nocivo.






