¿Por qué abandonan las mujeres la lactancia?

Desde su función como ‘medicina natural‘ contra catarros, diarreas, alergias y otitis en el caso de los bebés, hasta la reducción en el riesgo de padecer anemia, hipertensión, osteoporosis o depresión post-parto en el caso de la madre, a la hora de repasar los beneficios de la leche materna, no hay duda de por qué cerca del 90 por ciento de las mujeres embarazadas responde que sí cuando se les pregunta si quieren amamantar.
a cifra de madres deciden amamantar a sus hijos disminuye hasta el 68% a las 6 semanas de comenzar la lactancia, bajando a 52 a los tres meses y hasta un 36 por ciento a los seis meses después de dar a luz.
Las razones son diversas: la sensación por parte de la madre de que no tiene suficiente leche, o de que ésta no es de suficiente calidad y que, por tanto, no alimenta a su bebé como es debido, es el motivo que con más frecuencia aducen las madres para el abandono de la lactancia materna, y por el que deciden recurrir a las ayudas con sucedáneos y leches de continuación. Un error que tiene más que ver con la falta de información que con el acto de dar el pecho en sí mismo: a pesar de que prácticamente todas las mujeres producen la leche necesaria para alimentar de forma natural a uno o dos hijos, un inicio tardío, la inadecuada posición al pecho, o un mal agarre pueden provocar que el niño no obtenga la leche suficiente o produzca molestias, conllevando a un destete temprano.
Por este motivo, se recomienda acudir al pediatra antes de tomar medidas drásticas, e intentar prolongar la lactancia al menos durante los seis primeros meses de vida, continuando el amamantamiento junto con comidas complementarias hasta los dos años de edad o más.
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Sobrevivir al segundo embarazo.

Cuando llega el segundo ya no eres una primeriza atemorizada por la incertidumbre de los acontecimientos que están por venir. Ya has pasado por la experiencia de estar embarazada y ya casi nadie te presta la misma atención que la primera vez. No te preocupes, te damos unos consejos para que lo lleves ¡fenomenal!
- Piensa en positivo.Lo primero que debes tener en cuenta es que sí, ya has pasado por un embarazo, pero puede que éste no sea igual. Siempre puede ser mejor y peor.
- No te hagas la fuerte, ahora a parte del embarazo ya tienes un hijo en el mundo que te resta la energía que necesitas para estar descansada, sobre todo los primeros meses. Intenta que el resto de la familia se ocupe más de él, sin que él note que tu te ocupas menos.
- Cuestión de peso. Cuídate, no alces pesos pesados, eso incluye al rey de la casa. No es que sea perjudicial para el bebé que esperas, la razón fundamental es que tu espalda, que ya soporta más peso del normal, se puede resentir. ¿No querrás que te den una baja por ciática, no?
- No intentes abarcarlo todo: niño, casa, trabajo, embarazo… ¿Realmente te has creido superwoman? Ella no existe y tú no tienes súper poderes ( aunque tu hijo así lo crea).
- Uff! Qué descanso… Hazle ver a tu marido y a la familia más cercana que cuando estás cansada realmente necesitas descansar. Algunas veces ellos no son conscientes del trabajo y la energía que supone llevar un embarazo sano.
- Actúa cómo primeriza ypregúntale a tu médico todas las dudas que tengas. Éste embarazo no tiene por qué ser igual al anterior y si hay algo que te pasa que antes no te ha pasado no te quedes con el come come.
- No alimentes tus miedos. Ahora que ya sabes a todo lo que te expones y a lo que te enfrentas, no estés pensándolo todo el día. Todo saldrá bien.
- Herencias… Cuando se acerque el momento y te entre el síndrome del nido y empieces a limpiar como una posesa… Aprovecha a mirar, lavar y planchar todo lo que te pueda servir de tu hijo mayor, faldones, vestido, arrullos, toallas de bebé, sábanas de cuco, sábanas de paseo, baberos de recién nacido, bodys, pijamitas…
- Alguien está por llegar. Aprovecha los momentos que estés con tu hijo mayor para hablarle de su hermano y que vaya tomando conciencia del nuevo bebé, explícale que vuestras vidas van a cambiar un poco, que él va a ser el mayor y que te va a tener que ayudar a cuidarle, lavarle… Empieza a darle importancia para que cuando nazca el bebé no se sienta desplazado y ocupe su lugar de mayor con naturalidad.
- El ahorro. Ya no tienes que comprar ni carro, ni cuna, ni cambiador, ni calienta biberones, ni esterilizador, ni bañera, ni hamaca, ni prácticamente nada. ¿Qué quieres que te regalen tus amigos? Pídeles cosas que realmente que hagan ilusión, ¡ya lo tienes todo!
- Un consejo. Como ya sabes que tu cuerpo vuelve a ser el mismo en un tiempo, cómprate un conjunto nuevo para ese gran día en el que te vuelven a entrar tus vaqueros. En casa te tienen que seguir viendo radiante.
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Los beneficios de comer en familia

Hacer coincidir los horarios de toda la familia a la hora de sentarse a la mesa puede resultar casi una misión imposible: conciliar la vida personal y familiar no sólo supone todo un ejercicio de malabarismo sino, también, un auténtico esfuerzo físico y mental. Aún así, los expertos en nutrición infantil aseguran que merece la pena: la mesa es el entorno ideal para compartir y hacer vida en familia, y esto afecta especialmente a los más pequeños.
- Los beneficios: mejora de las habilidades comunicativas y sociales, interacción en el entorno familiar o nuevas formas de aprendizaje de ‘los mayores’ son sólo agunos de ellos. Compartir lo que hemos hecho, visto o vivido durante el día sentados a la mesa en lugar de enfrente de la tele permite a los peques desarrollar su nivel de conversación, así como discutir o argumentar a cerca de sus nuevos logros, tareas, o, simplemente, los ‘nuevos mejores amigos’ que han conocido durante el día. La mesa es, además, el momento perfecto para que los papás y mamás con agendas más apretadas dediquen cien ojos y oídos a todo lo que sus hijos tengan que contarles: una manera sencilla y eficaz de aprovechar el tiempo en familia, y permitir a los peques sentirse integrados, atendidos y escuchados cada día, al menos, durante un ratito.
Junto a los beneficios emocionales está la siempre pendiente tarea de aprender modales y ‘copiar’ correctos roles de comportamiento: si tus hijos están apuntados al comedor del cole, lo más probable es que la mayor parte de actitudes en la mesa provengan de compañeros de juegos y amigos. Aprovecha la hora de la cena para corregir modos y formas, e inculcarles hábitos y patrones correctos de alimantación: recuerda que es durante la infancia cuando se adquieren la mayor parte de patrones de conducta, que se desarrollan más tarde durante la vida adulta.
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Diarreas infantiles en verano.

El verano, esa estación cuya llegada todos esperamos, no sólo trae consigo las merecidas vacaciones, cuerpos bronceados, noches más largas y diversión casi asegurada. Junto a estas buenas noticias, existen algunos compañeros de viaje ligados al verano que no siempre son tan bien recibidos. Uno de ellos son las diarreas, que suelen cebarse muy especialmente con los más pequeños.
Así, esta dolencia tan veraniega adquiere una importancia significativa por dos razones: la deshidratación que comporta y la frecuencia con la que afecta a los niños. Se caracteriza por la evacuación frecuente de heces líquidas, que se asocia con la pérdida excesiva de líquidos y electrolitos, en especial sodio y potasio.
La diarrea infecciosa, que puede ser de origen parasitario, bacteriano o vírico, viene siempre acompañada de deshidratación, cuya gravedad dependerá de cada caso en particular.
En los países desarrollados, la vírica es la más frecuente, seguida por la bacteriana. Ambas tienen un importante grado de estacionalidad, siendo mucho más habituales en épocas de calor y especialmente en verano, afectando especialmente a los niños que conviven con otros niños por la facilidad de su contagio (guarderías, campamentos…).
Para prevenirlas, es importante mantener una higiene escrupulosa en la manipulación de los alimentos, así como asegurar una rápida refrigeración, intentando que no estén demasiado tiempo a temperatura ambiente. Si no se ha podido evitar, es fundamental reponer las sustancias perdidas, rehidratando el cuerpo e incorporando, progresivamente, una dieta astringente y blanda.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda, además, que durante el tratamiento de la diarrea, especialmente en niños, se sustituya la leche por otra fermentada con bacterias probióticas, que tiene la capacidad de prevenir y acortar el tiempo de la diarrea, ayuda a restablecer la adecuada nutrición y se tolera mejor que la leche.
Si los síntomas no remiten, aparecieran episodios de fiebre, vómitos constantes y siempre que el niño sea menor de tres años (por su mayor peligro de deshidratación) es importante acudir al médico para que valore el caso.
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Niños que duermen durante el día y se muestran activos durante la noche, ¿es normal?

La organización del ciclo vigilia- sueño se realiza durante los primeros 6 meses de la vida y está condicionado por factores tanto interiores del niño como exteriores al propio niño. Entre los interiores destaca el papel de una sustancia llamada melatonina que tiene una presencia variable a lo largo del día en la sangre del bebé. Aumenta al final de la tarde con lo que induce al sueño y disminuye por la mañana con lo que se induce la vigilia.
Entre los exteriores destaca la exposición a la luz. La luz, a través de los ojos, va haciendo (también actúan otros actores como la temperatura, horarios…) que, precisamente se establezca este horario de secreción de la melatonina con lo que se favorece el sueño nocturno y la vigilia diurna. Podemos facilitar o empeorar este desarrollo con la exposición o no de los niños a la luz de la calle por la mañana, el establecimiento o no de unos horarios de comidas, paseos… de vida en el niño….
Son casos muy excepcionales los de los niños que no pueden tener a partir de los 6-7 meses de edad una distinción entre el día y la noche (esta situación es muy frecuente en los niños invidentes por la ausencia de influencia de la luz). Lo más frecuente es la ausencia de rutinas adecuadas para facilitar este desarrollo.
Debemos tener en cuenta además que contrariamente al adulto, cuando un niño está falto de sueño se muestra más inquieto y nervioso, más activo y a más cansancio mayor actividad que generalmente acontece por la noche cuando los adultos necesitamos descanso y tranquilidad. El nerviosismo que ocasiona esta situación en los adultos hace que se la transmitamos a los niños con lo que cerramos el círculo vicioso.
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¿Es cierto que los bebés y los niños pueden ser susceptibles de sufrir insomnio?

Es importante reconocer de entrada que con el sueño tenemos dos situaciones en los niños: problemas con el sueño y enfermedades del sueño.
Las primeras son desviaciones de la normalidad que no responden a una enfermedad biológica de base y los segundos son alteraciones derivadas de una enfermedad (física o psíquica). En este sentido, el insomnio infantil es en gran medida un problema con el sueño y no una enfermedad.
El insomnio infantil se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño y esto conlleva consecuencias para el niño y su entorno. Es cada vez más frecuente en nuestras sociedades occidentales, si bien no debe confundirse con las expectativas exageradas de algunos padres respecto a la rapidez en dormirse y la duración del sueño de los niños.
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¿Sabes cómo prevenir la obesidad infantil?

Los menús infantiles sobrecargados de grasas saturadas, las estresantes jornadas laborales de los papás (que muchas veces se traducen en incluir en nuestra dieta más productos congelados o platos preparados de lo que nos gustaría) y el sedentarismo, especialmente desde el auge de las videoconsolas e Internet, son algunas de las causas más habituales que influyen en este elevado índice de obesidad.
Problemas para mantener el ritmo en el cole, acoso escolar y hasta tempranos eventos cardiovasculares son algunos de los muchos riesgos que supone para los peques afrontar este tipo de desórdenes, que pueden prevenirse si, en familia, adoptamos hábitos más saludables en nuestro día a día. No se trata de restringir su alimentación, sino de orientarla hacia pautas más equilibradas: la cacareada dieta mediterránea se convierte en el principal factor a tener en cuenta a la hora de organizar el menú de comidas y cenas semanales (donde las proteínas, en forma de carne, pollo y pescado, y las verduras y legumbres, se convierten en las grandes estrellas), escoger un snack para comer entre horas (como unas galletas integrales o una macedonia de frutas) o afrontar un larguísimo día de cole y actividades extraescolares en el momento del desayuno (zumo, leche y cereales son fundamentales para ‘darlo todo’ a lo largo del día).
Comer de todo, evitar el exceso de sales y grasas, conocer el menú del colegio para completarlo en casa, ofrecerles sólo puntualmente ‘caprichos’, como dulces, chuches, refrescos o patatas, hacer algo de actividad física diaria y procurar comer todos juntos en la mesa son algunas de estas pautas básicas, fundamentales para educar a los peques a la hora de sentarse a las mesa, y establecer los hábitos alimenticios que mantendrán durante su vida adulta.
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Decorando su habitación.

Si la habitación de tus hijos es tan aburrida que alguna vez ellos mismos se han ofrecido voluntarios para pintar las paredes con sus propias herramientas, es hora de darle un aire divertido. Pinta un mural, decora con cenefas, pega papel pintado… ¡Cualquier idea es buena para conseguir un cuarto infantil muy original!
La cunita o la cama, el armario, una mesita para juegos, estanterías, muñecos… parece que cuando diseñaste la habitación de tu bebé pensaste en todos los detalles, ¿verdad? Pero puede que pasaras uno por alto, ¿cuál? ¡Las paredes! Sí, sí, elegiste pintarlas en color azul, rosa, amarillo… Pero ahora, cuando lo miras, te aburre esa idea tan monótona. ¡Pues te damos la solución! Decora los muros de la habitación de tu peque con divertidos dibujos e ilustraciones.

¡Atrévete con un gran mural! Puedes optar por papel pintado o por una pintura realizada a mano por algún diseñador. Esta segunda opción te permite personalizar la habitación de tu hijo con imágenes suyas o familiares.
Si no te atreves con tanto colorido, elige cenefas, vinilos o stickers muy fáciles de colocar y también de cambiar. Cuando te canses o tu hijo vaya creciendo, será más sencillo cambiar la decoración.
¡Ahora la decisión es tuya! Mira con tus niños algunas ideas para decorar las paredes de su cuarto: vinilos, murales a mano, cenefas… ¡

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Consejos a la hora de amamantar a tu bebe.

La mayoría de los profesionales coinciden en la importancia de no ofrecer al niño mamilas ni leche de fórmula, el bebé podría adquirir costumbres que luego dificultarían el agarre del pecho. Las mamilas no se cogen de la misma manera que el pecho de la madre, por eso durante los primeros meses sólo deberemos ofrecerle el pecho de la propia
Cada niño tiene unas necesidades personalizadas, las tomas se darán según la demanda del bebé. Sin embargo, sí es recomendable que durante los primeros 20 días de vida, el bebé realice cerca de 8 tomas al día.
También es importante no limitar el tiempo de las tomas, sólo el niño sabe cuando está satisfecho. Durante los primeros cinco minutos un niño sano y vigoroso succiona el 90% de la leche que tomará. No se recomiendan episodios de succión muy prolongados. En total, si la madre sólo da un pecho, 10-12 minutos; si ofrece los dos, 20 minutos suelen ser suficiente.
La higiene del pecho
De la misma manera que nos lavamos las manos antes de comer, cuando vayamos a amamantar al niño deberemos lavar bien nuestras manos. El pecho no necesita un riguroso ritual de higiene, una ducha diaria y algunos cuidados básicos bastarán para no sufrir molestias y mantener una alimentación sana.
Después de cada toma, cuando nos lavemos los pezones no deberíamos utilizar jabón puesto que puede alterar la secreción natural, producir sequedad y favorecer la aparición de grietas. Se aconseja lavar el pezón con agua hervida, protegerlo después con pezonera (gasa estéril) debajo del sujetador. Y sólo en el caso de que hubiera escoriaciones o “grietas” se utilizará pomada emoliente, previo secado con aire caliente.
A la hora de amamantar a nuestro hijo, la comodidad es un parámetro principal. Una mala posición puede provocar un mal agarre del niño y ello, infinidad de problemas: grietas en el pezón, mala alimentación del niño, pérdida de leche, etc. La postura ideal es con la madre sentada, manteniendo al niño algo incorporado y ofreciéndole la areola y el pezón haciendo pinza entre los dedos índice y medio de la mano contra lateral.
Esta posición requiere que la madre mantenga la espalda recta y las rodillas ligeramente levantadas. Su antebrazo, y no el vértice del codo, servirá de apoyo para la cabeza del bebé y también sería conveniente sujetar el culito del bebé además de su espalda.
Al terminar la toma, se recomienda incorporar al niño, apoyando la cara de éste sobre el hombro de la madre y darle unos golpecitos en la espalda para facilitar el eructo. Luego, dejarlo tranquilo en la cuna.
Junto a la importancia de lo anterior, podríamos incluir otros cuidados adicionales muy ligados a la nutrición. Una madre debe seguir una vida activa, con alimentación variada y completa. Se aconseja beber medio litro de leche diaria (= 2 vasos). Suprimir alimentos que den mal sabor a la leche como los espárragos, cebollas y alimentos picantes. Así como el alcohol, el café y el té, que deberán tomarse con extrema moderación. El consumo de tabaco es nocivo.
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Jugar con los hijos desarrolla su lado intelectual

¿Sabías que el temido ‘fracaso escolar’ se puede prevenir desde la cuna? Los papás son los responsables de despertar el interés por aprender a través del juego en esta primera etapa del crecimiento, impartiendo ya desde la cuna las actitudes adecuadas para afrontar futuros problemas educativos como el fracaso escolar.
¿La clave? Los juegos estimulantes, que desarrollen actitudes inteligentes hacia el aprendizaje, como son la atención y la concentración sostenidas, la buena visión o la capacidad de mantener al bebé absorto en una misma actividad durante varios minutos.
La manera de lograrlo es bien sencilla, basta con dedicar todos los días 20 minutos a jugar con los peques, dejando que descubran por si solos las funciones de sus juguetes, reforzando sus actitudes manifestando fascinación por sus pequeños logros del día a día.
Por último, y sólo para que sirva como base guia a los padres mas despistados, el encuentro se cerró con la evolución de los niveles de atención sostenida a través de los primeros años de vida: así, cuando los niños tienen dos años, su capacidad para estar concentrados en una actividad mientras juegan sera aproximadamente de 4 minutos; con tres años, 6 minutos, y con cuatro, 8 minutos.








