
Como mujer, tú también puedes prevenir el cáncer cervicouterino, pues la vacuna contra el VPH es una protección eficaz y está disponible para ti. Nueve millones de vacunas contra el VPH se han aplicado a nivel mundial en mujeres jóvenes.
Una vacuna diseñada específicamente para proporcionar una amplia protección a largo plazo al prevenir lesiones precancerígenas y cáncer cervicouterino relacionados con los tipos 16 y 18 del VPH es Cervarix de GlaxoSmithKline.
Esta vacuna está autorizada en niñas y mujeres jóvenes de 10 a 25 años de edad. Hasta la fecha ha sido aprobada en 100 países en todo el mundo, en México fue aprobada desde 2008 y en Estados Unidos la aprobó recientemente la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos).
No lo pienses más y acude con tu ginecólogo a aplicarte la vacuna contra el VPH y prevén cualquier tipo de resultados anormales en la prueba de Papanicolau, lesiones precancerígenas y cáncer cervicouterino.
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Limpieza sexual.
Cuando tienes relaciones se aconseja la limpieza sexual (de los dos), antes y después de una relación sexual, con agua y jabón neutro.
Si no se puede recurrir a la higiene “antes”, por lo menos deben lavarse las manos para evitar llevar bacterias.
“Después”, la limpieza no tiene que ser inmediatamente, pues el esperma es estéril: no irrita o causa daño a la piel o al interior de la vagina. Pero si se recurre a algún espermaticida en espuma, entonces se deben esperar varias horas para la limpieza de esa zona, porque el agua y el jabón anulan sus efectos.
Olvídate de las duchas o lavados vaginales después de tener relaciones como forma de limpieza o método anticonceptivo, pues esto no funciona (sólo el condón te protege de un embarazo no planeado y de una infección sexualmente transmitible).
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Trastornos femeninos: Vaginismo
En este caso, las mujeres —de forma involuntaria— ponen supertensos los músculos que rodean a la vagina cuando su pareja trata de penetrarlas, tanto que el coito se vuelve doloroso y a veces hasta imposible.
Este trastorno del vaginismo puede afectar a mujeres de cualquier edad y en cualquier etapa de su vida, pero se presenta con mayor frecuencia en las chicas que inician su vida sexual.
En la mayoría de los casos, se debe a algún problema psicológico, como: un temor inconsciente a la penetración; a una educación muy estricta; miedo a perder la virginidad; a un embarazo no deseado o al contagio de una ETS; recuerdos traumáticos relacionados con el sexo o a una estimulación inadecuada o poca estimulación por parte de la pareja.
Las técnicas de relajación muscular brindan una buena opción para tratar el vaginismo. La persona que lo padece tendrá que seguir una terapia de aprendizaje de relajación, y en algunos de los casos se llegan a usar dilatadores de goma o plástico de tamaño consecutivo; esto depende del origen del problema.
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Ultrasonido y sus tipos
Ultrasonido. Es un método muy útil en todas las especialidades médicas y quirúrgicas; ideal para la evaluación del abdomen, los órganos pélvicos, específicamente útero, ovarios, glándulas mamarias, tiroides, entre otros, pero principalmente en obstetricia.
Tipos de Ultrasonido
Ultrasonido de las 11 a las 14 semanas. Se realiza con el fin de ejecutar una revisión física temprana del feto y estimar el riesgo de alteraciones cromosómicas mediante la medición de los marcadores ecográficos del primer trimestre.
Ultrasonido estructural debe ser realizado de la semana 18 a la 23, para confirmar ausencia de efectos congénitos siendo éste el de mayor importancia.
Amniocentesis, es un estudio para obtener una muestra del líquido que rodea al feto con diferentes propósitos. Se realiza después de la semana 15, en mujeres con mayor riesgo de anomalías cromosómicas.
Ultrasonido 3D y 4D. Se realiza el primer trimestre por la vía endovaginal y a partir de las semana 26 a la 30, en esta etapa se conocen las facciones del bebé.






