
Se coherente y constante cuando realizas dieta porque sino… El metabolismo se estanca. ¡Te contamos las claves para que no ocurra!
Para evitar volver al punto de partida vigila de cerca las oscilaciones de peso y evita la tendencia compulsiva ahora me cuido muchísimo, ahora nada. Esa forma de vivir tiene efecto rebote porque puedes volver loco al organismo llegando el momento en que, por más esfuerzo que hagas, no te muevas de tu peso.
Y tú, ¿qué ejercicio haces para no estancar tu metabolismo?
No está todo perdido…
“Ese estancamiento puede romperse haciendo ejercicio. Además de quemar las calorías de los alimentos que consumimos, dispara la producción de la hormona (GH) del crecimiento, que activa el metabolismo y el consumo basal (la energía que necesitas sólo para vivir), que con la edad se vuelve más lento.
Además, hace que el músculo se fortalezca y necesite más consumo.
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Como lograr tu peso ideal
Bajar de peso y conseguir tu peso ideal quizás sea lo más díficil para cualquier persona, hacemos dietas sin supervisión, ó simplemente creemos que dejando de comer vamos a lograr estar en forma, pero no es así, es un proceso que solo supervisado y con voluntad podrás lograr perder peso.
Existe un website donde puedes encontrar toda la información necesaria para bajar de peso y no solo eso conseguir asesoria y junto con otras personas ver como vas evolucionando hasta llegar a tu meta, el website es Peso ideal que es una herramienta online que te ayudará a conseguir tu peso ideal totalmente gratis. Mediante el uso de Peso Ideal podrás llevar un control de tu peso, dietas y ejercicio físico, además cuenta con una comunidad donde compartir tus experiencias en la pérdida de peso.
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Aprovecha el verano para ponerte en forma
Más horas de luz, comienzo de las jornadas continuas, vacaciones… ¿No te parece que todo son señales que te animan a disfrutar de tu tiempo libre poniéndote en forma? Aprovechando que muchos tienen la suerte de disponer de más tiempo libre, lo cierto es que son muchas las personas que apuestan por realizar ejercicio, bien en el campo –senderismo, bicicleta- o en la playa, donde se puede aprovechar para poner el cuerpo en forma con deportes tan divertidos como el volley playa, las palas, la natación o simplemente carreras sobre la arena. ¡Todo un lujo! Pero, eso sí, te vendrá muy bien ese ejercicio, pero siempre teniendo en cuenta una serie de consejos para evitar sorpresas desagradables.
- No olvides el calentamiento. Haz tuya esta máxima no sólo en verano: no te pongas a hacer ejercicio sin haber realizado un calentamiento inicial, pues si un músculo realiza un esfuerzo en frío, corre el riesgo de resultar dañado… y puede estropearte las vacaciones.
- Mejor por la mañana o a última hora. Intenta evitar las horas centrales del día para hacer ejercicio, pues son las de más calor, que no es tu mejor aliado. Por el contrario, lo mejor es apostar por las primeras horas de la mañana o bien a última hora de la tarde, cuando el sol ya se ha puesto.
- Más agua, ¡por favor! Si el agua se convierte en un compañero indispensable en los meses de verano, aún más cuando se practica ejercicio. Es básico mantenerse hidratado cuando se realiza un esfuerzo físico.
- Ojo con el sol. Sus rayos no perdonan, y más aún cuando se realiza ejercicio físico, pues se suda más y se elimina el protector solar más fácilmente. Así que en tu bolsa de deporte, junto con el agua, no olvides incluir una crema con FPS, para reaplicártela de forma frecuente.
- Bien equipado. No olvides elegir ropa cómoda y, sobre todo en esta época, transpirable. Además, es importante buscar el calzado adecuado para no sufrir lesiones y, en el caso de decidirte por la bicicleta, ¡no dejarte en casa el casco!
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Ponte a dieta con tu pareja.
Una dieta para perder peso tiene más posibilidades de éxito cuando existen dos personas que se alientan, apoyan y controlan mutuamente para perder los kilos que les sobran, y quién mejor que tu amorcito para ponerse juntos el objetivo de bajar esas pancitas.
La experiencia del mundo real indica que adelgazar mientras se convive suele ser muy difícil, pues tú te pones a dieta y tu galán te quiere invitar a comer pasta italiana o palomitas y helado en el cine.
Pero si tú y tu novio conviven, se llevan muy bien y tienen una excelente relación, sin conflictos graves, entonces pueden trabajar en equipo siguiendo estas sencillas recomendaciones, en lugar de que la compañía del otro se convierta en más calorías.
Las mujeres que se van a vivir con sus parejas suelen ganar peso debido a su cambio de hábitos. Nosotras tendemos a subir de peso porque compartimos las comidas con ellos, y los hombres tienen más apetito porque necesitan consumir mucha más energía.
En la convivencia tendemos a uniformar los hábitos, la forma de cocinar y el tipo de alimentos, y terminamos comiendo lo mismo en cantidades muy parecidas. Las mujeres tendemos a engordar y comer de forma menos sana cuando tenemos pareja estable.
El trabajo concluye que, al convivir con un hombre, las mujeres consumimos más grasas y azúcares, empezamos una alimentación basada más en la comida rápida y la pasta, y tenemos menos tiempo para hacer deporte.
Cuando se comienza a cohabitar, se unen dos formas distintas de alimentación y es muy difícil que a los dos les gusten los mismos alimento. Para evitar este problema, las parejas deben ver este cambio de estilo de vida de la convivencia como una oportunidad para mejorar los hábitos de ambos, en lugar de empeorarlos.
Cuando las costumbres alimenticias son muy diferentes, no queda otra opción que llegar a compromisos y acuerdos. También es muy importante que siempre recuerdes que la ración femenina debe ser menor que la masculina, debido a sus diferentes necesidades y anatomías.
Un hombre ingiere en promedio unas 2,800 calorías diarias, mientras que la mujer come unas 1,400, es decir, alrededor de un tercio menos.
Si comes la misma cantidad que tu hombre, terminarás por engordar, no importa la variedad o calidad de los alimentos que te lleves a la boca.
Intenta convencer a tu pareja de adelgazar juntos, ya que si los dos se ponen de acuerdo, los resultados serán mucho mejores.
Adelgazar a dúo no es descabellado, porque frecuentemente si a ti te hace falta bajar de peso, a él también.
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Trucos para mantener tu peso después de hacer dieta
El efecto más indeseado después de una dura dieta es el yo-yo, es decir, recuperar el peso perdido, a veces incluso de más. Existen trucos que nos pueden ayudar a mantener ese peso que con tanto esfuerzo hemos logrado.
Después de haber superado la ansiedad propia de las dietas, lo que más deseas es que sus resultados duren. Debemos tener en cuenta que inmediatamente después de acabar un plan de adelgazamiento es normal coger un par de kilos, pero lo deseable y lo saludable es mantenerse.
Aquí viene en realidad lo más difícil, conservar esa figura que hemos logrado, una vez que volvamos a la vida normal. Y es que es imposible vivir permanentemente a dieta, tanto física como anímicamente
- Ante todo, no retomes exactamente la misma alimentación que tenías antes de iniciar el régimen.
- En las dietas se elimina el exceso de grasa, así que puedes volver a una dieta más o menos normal teniendo especial cuidado con las grasas. ¡Evítalas siempre que puedas! Nada de fritos, empanados, rebozados, bollería industrial…
- Aunque también tienen calorías, intenta sustituir todos los productos que puedas por su versión light: mayonesa ligera, leche desnatada, queso desgrasado…
- No vuelvas a picar entre horas con los típicos snacks hipercalóricos como chucherías, patatas fritas, dulces… Sustitúyelos por un yogur desnatado, algo de fruta, una zanahoria, un puñadito de nueces…
- Ahora puedes volver a comer fuera, algo que no es muy complicado de transformar en una comida sana y con pocas calorías. Escoge los menús cuidadosamente, teniendo en cuenta que si eliges un plato de pasta de primero no debes comerte un filete de segundo; opta por una ensalada o verduras. ¡En todos los restaurantes aceptan que pidas dos primeros! Además, cuida mucho las guarniciones: si la carne o el pescado vienen acompañados de patatas fritas, pídelas cocidas o sustitúyelas por verduras o una ensalada. A la hora de escoger el postre, lo tienes fácil: ¡siempre fruta!
- Mantén el ritmo de 5 comidas al día que suelen imponer en todas las dietas, incluyendo esos snacks ligeros de media mañana y merienda. Te ayudarán a llegar a la mesa con menos apetito.
- A la hora de cocinar, mantén esas rutinas aprendidas durante la dieta que son más sanas y bajas en calorías: a la plancha, cocido, al vapor, en papillote… Destierra la freidora para siempre, es muy importante.
- Tanto en casa como en restaurantes, evita las salsas y come despacio, masticando cada bocado tranquilamente, sin prisas.
- Pásate de forma definitiva a los productos integrales. No es que no engorden pero al no estar refinados, generan muchas menos toxinas una vez que el organismo los consume.
- Come con cabeza: evita los hidratos de carbono para cenar porque el cuerpo tarda más en quemar las calorías que producen. Deja los carbohidratos para el mediodía dado que tendrás toda la jornada para eliminarlos. Por la noche, decántate por las proteínas de la carne magra, el pescado o el pollo, acompañadas por vegetales. La cronobiología te ayudará a escoger qué comer en cada momento.
- Durante las comidas, opta por el agua y no por las bebidas carbonatadas. Una copita de vino tampoco te hará mal.
- En cuanto al alcohol, minimiza su consumo, especialmente las bebidas de alta graduación. Bebe despacio, a pequeños sorbitos, para que te dure más, e intenta que sea ante todo vino o cerveza.
- Evita las siestas después de las comidas, copiosas o no.
- Cuando no puedas evitar una gran comida con muchas calorías, compensa al día siguiente comiendo ligero para contrarrestar, pero no hagas ayuno porque te provocará ansiedad y al final comerás más. Una breve dieta desintoxicante también te puede ayudar a compensar esos excesos.






