
¿Estás llevando a cabo malos hábitos que perjudican día con día la juventud de tu piel? Te damos estas 16 valiosas formas de aprender a identificar cuando tu piel tiene sed y así combatir el envejecimiento y lucir atractiva por más tiempo.
- Tomas muy poca agua natural. Tu piel necesita mantenerse bien hidratada y deshacerse de las toxinas, por lo tanto debes tomar dos litros diarios de agua natural, inmediatamente verás y sentirás los cambios a un cutis fresco.
- No duermes lo suficiente. Tu cutis resiente la falta de sueño y las desveladas. Y es que tu organismo necesita reponerse descansando alrededor de ocho horas diarias.
- Fumas. El humo del tabaco reseca tu piel haciéndola lucir grisácea y opaca. Adfemás, al succionar el cigarro también fomentas la aparición de líneas de expresión y arrugas. Si eres fumadora pasiva, aléjate del humo que provoca los mismos estragos en tu piel.
- Abusas del alcohol. El consumo de bebidas alcohólicas deshidrata tu organismo, haciendo que tu piel pierda su frescura y suavidad.
- No te desmaquillas a diario. No nos cansaremos de repetírtelo: limpia tu cara siempre antes de dormir de maquillaje, grasa, restos de polvo y contaminación, pues esto tapa los poros y seca la piel, evitando que tu rostro descanse y se relaje limpio e hidratado.
- No haces ejercicio cardiovascular. Practicar alguna actividad física constante aumenta tu circulación sanguínea y ayuda a que funcionen mejor todos tus órganos, sistemas (inmunológico, digestivo, nervioso) y glándulas (sudoríparas y sebáceas), renovando el tono y textura de tu piel.
- Descuidas tu alimentación. Si comes mal, de prisa, no digieres bien, sufres estreñimiento, etc., reflejas en tu cutis estas alteraciones digestivas. Tu piel necesita nutrirse con las vitaminas, proteínas y minerales de una alimentación sana y balanceada para reflejarlo en un semblante lozano y resplandeciente. Consume más frutas, verduras y carnes blancas, y menos azúcares, grasas y carbohidratos.
- Olvidas usar protector solar. Tu cutis muestra manchas y pecas, y se reseca con los rayos dañinos del sol, si no usas todos los días, aún en los nublados, un bloqueador de rostro con FPS por lo menos del 30.
- Abusas del bronceado. Limita tus sesiones de bronceado, tanto del sol como de cama solar, a 15 minutos máximo, para evitar el envejecimiento prematuro y el riesgo de sufrir cáncer de piel. Además exponerte al sol en la nieve duplica los riesgos en tu piel.
- No te proteges del frío. Habitar en ciudades donde los inviernos son severos provoca que luzcas mayor de lo que eres, porque el viento frío y seco te expone más a tener arrugas.
- Abusas del clima artificial. El aire acondicionado y la calefacción provocan cambios bruscos de temperatura que tu piel sufre cuando sales del frío al calor y viceversa, alterando su elasticidad y causando envejecimiento prematuro.
- Restriegas tu piel. Lava tu cara con la misma delicadeza que lo harías con un velo de seda y aplícate los tratamientos con las yemas de los dedos en movimientos circulares y ascendentes, sin friccionar.
- Usas un limpiador fuerte. Lava tu rostro con una leche limpiadora o un gel suaves especial para ello, jamás uses jabones en barra, neutros ni mucho menos perfumados, pues eliminan el agua y aceites naturales que protegen a la piel, dejándola áspera y acartonada.
- Te aplicas productos con alcohol. Muchas lociones astringentes contienen alcohol como antiséptico o para disminuir la grasa, pero lejos de ayudar a tu piel, la dejan con tirantez, enrojecimientos y escamas; lee las etiquetas y evítalos.
- Vives estresada, preocupada o enojada. Así como la felicidad se refleja en una piel radiante, también las reacciones emocionales negativas y la vida demasiado agitada o sedentaria le ocasionan una mala coloración, ronchas y falta de luminosidad.
- No usas tratamientos antiarrugas. Una forma indispensable de combatir una piel avejentada es protegiéndola y nutriéndola con la ayuda de tratamientos especiales que debes aplicarte antes de maquillarte y antes de dormir, para ayudar a evitar el envejecimiento.
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¿Te vas a queda calva?
A diferencia de los hombres, las mujeres con alopecia androgénica normalmente no presentan calvicie en la línea de nacimiento del cabello, ni lo pierden por completo, salvo raras ocasiones, pues lo más común es que éste se vuelva más fino en toda la cabeza. La calvicie generalmente es más notoria en la línea donde se parte el cabello y en la corona.
Pese a que no existe cura, entre las alternativas de tratamiento están las siguientes:
- Medicamentos tópicos. Autorizados para tratar la alopecia androgénica en las mujeres. Estos medicamentos de venta libre están disponibles en líquido o en espuma que se frota sobre el cuero cabelludo para estimular al cabello a crecer nuevamente. Por lo general, se necesitan al menos seis meses para ver los resultados.
- Trasplante de cabello. Este es realizado por un cirujano dermatólogo que trasplanta microinjertos de piel con folículos capilares de una zona a otra. Varias sesiones de trasplantes podrían ser necesarias a fin de mantener el mismo ritmo de la calvicie hereditaria, pero el procedimiento generalmente es tanto seguro como eficaz y tiene una tasa normal de éxito de 95 por ciento.
- Reducción del cuero cabelludo y cirugía de colgajo. Esto implica la extirpación quirúrgica de las zonas calvas del cuero cabelludo para luego, mediante cirugía de colgajo, movilizar cuero cabelludo con pelo hacia la zona adyacente que carece del mismo. Estas cirugías realizadas por lo general sólo en hombres podrían ser provechosas para ciertas mujeres, bajo determinadas circunstancias.
También puedes usar la imaginación y usar un peinado diferente, un postizo o una peluca para cubrir la calvicie. No te preocupes es muy poco probable que te quedes sin cabello.
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¡Pon tus glúteos en forma!
¿Quieres conseguir un culo diez? Haz este ejercicio que funciona de dos a tres veces por semana.
Si quieres lograr un trasero de infarto, haz este ejercicio fácil de hacer en casa.
- De pie, agarrada a un poste o a un marco de la puerta o similar, levanta la rodilla dejando la tibia perpendicular al suelo, hasta un poquito más arriba de la cintura. Desde ese punto, estira lo que puedas la pierna.
- Después, baja la pierna despacio, a la vez que la estiras, y sin tocar el suelo, inicia un movimiento pendular hacia atrás. Procura que este movimiento sea lento y llega hasta donde te deje el glúteo -que apretaremos con fuerza-.
- Realiza tres series con quince repeticiones con cada pierna.
- Además del movimiento hacia atrás, puedes tratar de realizar el mismo ejercicio pero con un ángulo de 45 grados para aislar y trabajar aún más la zona.
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¡Di no a las grasas malas!
No importa tanto el número de calorías que tengan los alimentos que ingieras sino la composición de los mismos.
Trata de reducir tus ingesta de grasa.
En ocasiones no es tan importante el número de calorías sino la composición de los alimentos. Aunque comas alimentos con la misma cantidad de calorías, decídete siempre por aquellos los alimentos ricos en carbohidratos y bajos en grasa como vegetales, frutas o pan integral y también, alimentos ricos en proteínas como carnes, pescados, huevos…
¿Por qué? Estos alimentos, ricos en carbohidratos y proteínas, provocan más gasto energético que los alimentos ricos en grasa, aunque tengan las mismas calorías.
Y tú… ¿Qué sueles comer para romper el ayuno de media mañana o de media tarde?
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El spa y sus beneficios del agua.
Seguro que en tu ciudad cuentas con un spa urbano o un circuito acuático. Anímate y regálate una tarde en el agua. Pero antes entérate qué es y para qué sirve cada parte del circuito.
Empieza el circuito con una ducha templada (entre 1 y 2 minutos). Este tipo de ducha se debe usar intercalada con los baños, piscinas o duchas del circuito para evitar contrastes demasiado bruscos.
- Baño turco o Hammam: es la variante húmeda de la sauna. Mediante el baño de vapor los poros se abren, lo que permite una mayor eliminación de toxinas. También es perfecto para relajarse. (Entre 5 y 8 minutos).
- Ducha escocesa: chorros de agua caliente, a unos 36º. Dilatan los vasos sanguíneos, lo que favorece la transpiración, relajan los músculos y articulaciones. La sangre fluye a la dermis lo que crea una ligera sensación de elevación de la temperatura corporal. (Entre 1 y 2 minutos).
- Ducha nebulizada: micro chorros de agua muy fría a modo de lluvia. El agua a baja temperatura encoge los vasos sanguíneos lo que reduce posibles inflamaciones y congestiones superficiales y aumenta la temperatura de los órganos.. (Entre 1 y 2 minutos).
- Pediluvio: es el baño de pies mediante chorros que activan la circulación de las extremidades inferiores.






